Sustituir la iluminación HPS convencional por LED de alta eficiencia es la vía más inmediata para reducir costes. El uso de chips LED de alta eficiencia, combinado con un diseño optimizado que permite acercar la luminaria a las plantas, reduce el consumo energético hasta un 60 %, manteniendo el mismo PPFD o incluso aumentándolo.
Definición: la eficiencia energética es la capacidad de una luminaria para transformar la electricidad en luz.
Unidad: µmol/J (micromoles por julio)
Cuantos más chips LED de última generación y alta eficiencia se utilizan, más luz emite la luminaria.
Ejemplos
Tecnología tradicional de baja eficiencia
600 W HPS × 2,2 µmol/J = 1320 µmol/s (PPF)
LED de uso general, baja eficiencia
720 W LED × 2,4 µmol/J = 1728 µmol/s (PPF)
LED hortícola de alto rendimiento
600 W LED × 2,9 µmol/J = 1740 µmol/s (PPF)
Una luminaria LED de 600 W con una eficiencia de 2,9 µmol/J consumirá alrededor de un 20 % menos de energía para emitir la misma cantidad de luz que una luminaria LED de 720 W con una eficiencia de 2,4 µmol/J.
Una alta eficiencia fotónica exige tecnologías LED de última generación, es decir, componentes de alta calidad y, por tanto, más caros.
Desconfíe de las luminarias de bajo precio que anuncian a la vez una potencia elevada y una alta eficiencia fotónica: es técnicamente incoherente ofrecer más potencia y más eficiencia a un coste inferior. Una estrategia basada solo en el precio suele traducirse en una menor calidad y eficiencia de los LED, con un mayor consumo energético para ofrecer una luminaria más barata.
En nuestras pruebas hemos comprobado que muchas luminarias del mercado sobrestiman su eficiencia real, a veces hasta un +30 % respecto a los datos anunciados en las fichas técnicas, con fines de marketing.
Para identificar estos productos existen varias señales de alerta: precios anormalmente bajos, marcas blancas, componentes LED no diseñados específicamente para la horticultura y ausencia de ensayos agronómicos documentados.
Invertir en una luminaria de calidad, probada y validada, permite evitar las soluciones low cost, a menudo poco fiables y poco rentables, que pueden suponer entre un 20 y un 30 % más de consumo y de producción de calor, en detrimento de su rentabilidad y de la calidad de su producción.